Ocurrió en la ciudad entrerriana de Paraná. Un guardiacárcel fue sometido a la ablación de órganos y su mujer fue trasplantada para seguir viviendo.
ENTRE RIOS.- Sergio Rodríguez y su mujer, María Giménez, son los protagonistas de una historia de amor como pocas, ya que pasaron una prueba de fuego cuando la mujer se enfermó de gravedad. El esposo, ante la desesperación, decidió donarle su riñón para salvarle la vida, por lo que ambos fueron intervenidos quirúrgicamente..
"Sin ella no puedo vivir, y si no la tengo, mi existir no podría ser", dijo Rodríguez, al fundamentar tamaña determinación, tal vez la más importante de toda su vida. Además de su amor, fue necesario otro requisito para que la donación se hiciera realidad: la compatibilidad entre ambos, según informa el sitio elentrerios.com.
Rodríguez trabaja como guardiacárcel mientras que su mujer se desempeña en un Jardín Municipal. Residen en el Barrio Mosconi III de Paraná.
