Margarita, la mamá de Gerardo, relató al sitio de noticias Misiones Online que volverá a viajar a Tierra del Fuego este lunes con el objetivo de ver el cuerpo y trasladar sus restos a Eldorado, su tierra natal.
"Mi hijo se fue a Río Grande buscando una mejor calidad de vida -relató-. El se fue a trabajar para juntar su platita y así poder hacer algo. Pero en vez de eso, encontró la muerte".
Con respecto a lo sucedido, contó que apenas se enteró viajó a Río Grande junto a su otro hijo y su yerno: "todos nos ayudaron con la plata para el pasaje, para que podamos viajar a ver qué pasó y para que podamos traer el cuerpo de mi hijo".
Relató que estuvieron 5 días viviendo en la casa de una vecina, porque a la casa de su hijo no podían ingresar por el vallado dispuesto por la justicia para la realización de peritajes. "Nos fue tan mal, tuvimos tanta mala suerte -se quejó-. Por empezar que la policía cuando llegamos me mostró sólo una foto de mi hijo en una computadora y me preguntaron si ese era mi hijo, le dije que sí y me respondió que su cuerpo está en la morgue, pero no me dejaron verlo porque me dijeron que yo no iba a aguantar. Les pedí varias veces pero no me dejaron y volví a Misiones sin poder verlo".
Margarita dijo que de tanto insistir para ver y llevarse el cuerpo de su hijo, le dijeron que tenía que conseguir una serie de papeles "en la Municipalidad, en el Registro de las Personas y otros lugares". "Y nos volvimos locos haciendo todos los papeles, de 10 a 15 nomás atienden allá las cosas, ese es el horario. Hicimos todo, pero nada alcanzó, porque a última hora cuando ya estábamos sobre la hora para viajar, el juez nos atendió para decirnos que no nos iba a dar el cuerpo porque dijo que si hay algún peritaje más que hacer, no pueden venir hasta Misiones atrás del cuerpo para exhumarlo", indicó.
"Le expliqué al juez que soy humilde y que todos colaboraron con mi pasaje y yo me tenía que llevar el cuerpo, pero me dijo que no -relató-. Entonces le tiré el escritorio, salí pateando todo y a los gritos porque me agarró una crisis de nervios. Y el juez dijo que me dejen nomás porque ellos están acostumbrados en que en casos así la gente actúe de esa manera. Le dije a él antes de irme, que seguro que si era su hijo, con una llamada él ya iba a retirar el cuerpo, pero como yo soy humilde, nadie me ayuda, nadie me da bolilla, nadie hace nada ni por mí, ni por mi hijo”.
Gerardo era albañil, trabajaba todo el día fuera de su domicilio de donde se ausentaba a las siete y regresaba recién a las 22. De acuerdo a datos recabados por los investigadores, había vendido un vehículo y tenía ahorros (más de 30 mil pesos) porque su intención era contar con el dinero suficiente para regresar a Misiones, decisión que quedó trunca.
Al joven le asestaron por lo menos cuatro puñaladas y luego incendiaron la vivienda para tapar huellas del asesinato. Hay dos detenidos por el crimen.
"Mi hijo se fue a Río Grande buscando una mejor calidad de vida -relató-. El se fue a trabajar para juntar su platita y así poder hacer algo. Pero en vez de eso, encontró la muerte".
Con respecto a lo sucedido, contó que apenas se enteró viajó a Río Grande junto a su otro hijo y su yerno: "todos nos ayudaron con la plata para el pasaje, para que podamos viajar a ver qué pasó y para que podamos traer el cuerpo de mi hijo".
Relató que estuvieron 5 días viviendo en la casa de una vecina, porque a la casa de su hijo no podían ingresar por el vallado dispuesto por la justicia para la realización de peritajes. "Nos fue tan mal, tuvimos tanta mala suerte -se quejó-. Por empezar que la policía cuando llegamos me mostró sólo una foto de mi hijo en una computadora y me preguntaron si ese era mi hijo, le dije que sí y me respondió que su cuerpo está en la morgue, pero no me dejaron verlo porque me dijeron que yo no iba a aguantar. Les pedí varias veces pero no me dejaron y volví a Misiones sin poder verlo".
Margarita dijo que de tanto insistir para ver y llevarse el cuerpo de su hijo, le dijeron que tenía que conseguir una serie de papeles "en la Municipalidad, en el Registro de las Personas y otros lugares". "Y nos volvimos locos haciendo todos los papeles, de 10 a 15 nomás atienden allá las cosas, ese es el horario. Hicimos todo, pero nada alcanzó, porque a última hora cuando ya estábamos sobre la hora para viajar, el juez nos atendió para decirnos que no nos iba a dar el cuerpo porque dijo que si hay algún peritaje más que hacer, no pueden venir hasta Misiones atrás del cuerpo para exhumarlo", indicó.
"Le expliqué al juez que soy humilde y que todos colaboraron con mi pasaje y yo me tenía que llevar el cuerpo, pero me dijo que no -relató-. Entonces le tiré el escritorio, salí pateando todo y a los gritos porque me agarró una crisis de nervios. Y el juez dijo que me dejen nomás porque ellos están acostumbrados en que en casos así la gente actúe de esa manera. Le dije a él antes de irme, que seguro que si era su hijo, con una llamada él ya iba a retirar el cuerpo, pero como yo soy humilde, nadie me ayuda, nadie me da bolilla, nadie hace nada ni por mí, ni por mi hijo”.
Gerardo era albañil, trabajaba todo el día fuera de su domicilio de donde se ausentaba a las siete y regresaba recién a las 22. De acuerdo a datos recabados por los investigadores, había vendido un vehículo y tenía ahorros (más de 30 mil pesos) porque su intención era contar con el dinero suficiente para regresar a Misiones, decisión que quedó trunca.
Al joven le asestaron por lo menos cuatro puñaladas y luego incendiaron la vivienda para tapar huellas del asesinato. Hay dos detenidos por el crimen.
