Los médicos nunca pudieron saber cuál fue su caso. Desde los 12 hasta los 24 años estuvo encerrado en su propio cuerpo por una extraña enfermedad.
Sudáfrica.- Martín Pistorius, de 39 años, tuvo una rara enfermedad neurológica que lo dejo encerrado en su propio cuerpo desde los 12 hasta los 24 años, y hasta el día de hoy es desconocida por los médicos.
En enero de 1988, Martín tuvo un dolor de garganta, por lo que faltó al colegio, y de ahí, nunca más volvió a pisar un aula. Sus músculos se debilitaron tanto que le costaba comer, caminar y hablar, en cuestión de meses.
El joven explicó que dormía todo el día y su mente se debilitó hasta que se olvidó de los nombres y las caras de su familia. Sus músculos se volvieron espásticos y sus manos y pies estaban doblados involuntariamente en lo que él describió como "garras".
Los médicos trataron a Martin por tuberculosis y meningitis, pero después de un año lo único que se sabía era que tenía una enfermedad neurológica degenerativa por lo que se recomendaron internarlo.
Los padres, Joan y Rodney, lo llevaron a los 14 años a una institución donde pasaba todo el día, para después dormir en su casa. "Permanecía acostado como un cascarón vacío, sin registrar lo que pasaba a mi alrededor. Hasta que un día reaccioné", relató el hombre.
"Mi cuerpo se movía de manera independiente de mi cerebro. Mis miembros me eran ajenos, como si estuviesen cubiertos de cemento, y no podía controlarlos", recordó Pistorius en su autobiografía, "El niño fantasma", que recoge el sitio Daily Mail.
"Aunque mi cuerpo y yo estábamos en una lucha constante, mi mente se volvía cada vez más fuerte y fui ganando conciencia. Mi mente empezó a despertarse a los 16 años y para los 19 ya estaba intacta: sabía quién era y dónde estaba, y entendí que me habían robado la posibilidad de una vida real", explicó.
Sin poder usar su voz ni mover su cara o miembros, Pistorius pasó los siguientes cinco años de su vida a merced de lo que decidían otras personas, así fuesen sus padres o sus hermanos, David y Kim. Hasta que logró sonreír, resoplar y dirigir su mirada con diferentes intenciones.
Por eso, Pistorius fue derivado por una terapeuta a un grupo de especialistas en comunicación alternativa de la Universidad de Pretoria cuando tenía 25 años, y después sus padres le compraron una computadora con un software que podía reproducir la voz humana: Martin podía elegir las palabras y emitirlas a través de un parlante.
Con el tiempo, el hombre comenzó a trabajar en el instituto de comunicación de la Universidad de Pretoria donde lo habían tratado y conoció a su esposa, Joanna, en 2008 durante una sesión de chat con toda su familia.
La mujer es amiga de su hermana y estaba instalada en Harlow, Essex, en el Reino Unido. Pero la pareja venció la distancia y se casó en junio de 2009.
