Fernando es dueño de la tienda de frutas y verduras Muña Muña, que queda en Rivadavia 431, junto a Luis Pondal y Daniela Viñas. En el local, además, funciona un restaurant vegetariano y, a la par, el ya legendario El Árbol de Galeano. Los socios también gerencianPlaza De Almas, en Santa Fe y Maipú.
La cantidad de comida que los clientes de los tres locales no tocan es muy grande, cuenta Fernando a Periódico Móvil. "La comíamos nosotros, pero es realmente mucho y la mayoría se tiraba", reflexiona. Por eso, desde hace casi cuatro años, una idea comenzó a rondar en su cabeza.
El plan no podría ser más sencillo. En lugar de tirar la comida que no se vende en los locales, colocarla en una heladera en la calle para que las personas que no pueden pagar puedan retirarla de manera gratuita. Así de simple, así de efectivo. Y así de complejo, también.
El escollo surgió por cuestiones legales: no existe una legislación sobre la donación de comida y la idea podía traerles más problemas que gratificaciones, les advirtió su abogado. Así, fueron pasando los años, mientras intentaban evitar que alimento en buen estado se transformara en basura apelando a pequeñas entregas. Pero nada era suficiente: la comida seguía, en su mayoría, yendo a parar a los contenedores.
Pero todo cambió la noche en que Fernando y su socio vieron a ese padre metiendo a su hijo en la basura para buscar comida. Decidieron ignorar el vacío legar y sacar -literalmente- la heladera a la calle.
