“Sabía lo que todos mis amigos iban a decir... La gente que conocía decía: ‘¡Ay, no! No puedes hacer eso’".
Consciente de que la audiencia tiende a esperar a que se repitan ciertas fórmulas en sus obras, McCartney confesó que en varias ocasiones dudó de cómo iban a ser recibidas algunas de sus ideas, especialmente aquellas que se salían de lo habitual de su repertorio, tal y como le ocurrió hace unos años mientras experimentaba con el auto-tune.
