Octavio Gómez, de 16 años, fue asesinado en el Bajo Flores en 2005. Con el identikit del sospechoso oculto en su mano, su madre recorrió calles y pasajes para dar con el culpable. Hoy se conocerá el fallo y el presunto asesino podría ser condenado a 15 años.
BUENOS AIRES.- El hijo de Nélida Sérpico (57) fue asesinado el 22 de diciembre de 2005 en el Barrio Rivadavia I, en el Bajo Flores. En medio del dolor y sin descanso, la mujer inició la búsqueda del asesino de su hijo y luego de siete años, lo encontró. La madre de Octavio Gómez, en su búsqueda personal recorrió el barrio con un identikit que ocultaba en la palma de su mano. Disfrazada y con el cabello teñido de un color diferente al castaño que luce hoy, logró que lo detuvieran.
El 5 de abril pasado recorrió la peligrosa villa 1-11-14 y el barrio Rivadavia, lugares que ya conocía como la palma de su mano. Hacia el mediodía, creyó ver a Caimo en el mismo pasillo donde mataron a su hijo y no se equivocó. Al verlo, avisó a la policía, pero le pidieron que "llamara nuevamente en unos minutos", por lo que llamó a Gendarmería, que cercó y finalmente detuvo al joven, identificado como Facundo Caimo. Nélida, incluso, les había indicado cuáles eran las vías de escape posibles.
El adolescente de 16 años recibió un balazo de una pistola calibre 9 milímetros cuando estaba en compañía de un amigo. La Justicia logró determinar que Caimo junto a 8 o 10 personas más que integraban la banda “Los Quebrados”, los abordaron y les preguntaron: “¿Viste cómo te nos regalás?", y mientras las víctimas intentaban alejarse, les dispararon.
Cuando estaba internado y con custodia policial, le dijo a Nélida y a un amigo quién había efectuado los disparos, una revelación que quedó plasmada en la denuncia formal. Lo cierto es que acusó a Caimo, quien también vive en el Barrio Rivadavia I, al igual que él.
"Cuando lo empecé a buscar, sabía que al sospechoso le gustaba andar en motos de alta cilindrada y que usaba zapatillas del mismo color de las motos que manejaba. Caminé los pasillos sin compañía. Sólo me encomendaba a mi hijo Octavio y le pedía que me hiciera invisible para que nadie me descubriera", afirmó a La Nación la mamá de la víctima.
Caimo estuvo prófugo ocho años y hoy el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N° 1 dará a conocer el veredicto. La fiscal Mónica Cuñarro, representante del Ministerio Público, solicitó una pena de prisión de 15 años y, según el sitio Fiscales.gob.ar, lo acusó de homicidio simple en concurso real con homicidio en grado de tentativa, agravado por la participación de un menor de edad. Encontró como atenuantes su nivel de escolaridad y que no registra antecedentes. Por el contrario, consideró como agravantes el haber estado prófugo durante ocho años y el desprecio hacia la vida ajena.
"Pienso que va a haber justicia. Durante los años que busqué al acusado, nunca perdí las esperanzas. Sabía que lo iba a encontrar", sostuvo Nélida. Mientras que el defensor de Caimo, Néstor Daniel Aguirre, pidió por la absolución de su cliente amparándose en el beneficio de la duda.
