Con elementos naturales, al “alcance de la mano”, se puede reducir las irritaciones y el dolor.
A pesar de las recomendaciones de los especialistas, muchos veraneantes no toman en cuenta la necesidad de aplicar bronceador cada dos horas o mantenerse a la sombra en horas pico. Es entonces cuando aparece el enrojecimiento de la piel y, en algunos casos, ampollas dolorosas. Estos efectos de la piel “quemada” pueden aliviarse de forma natural:
Compresas de leche fresca: los ácidos grasos y ácido láctico tienen propiedades calmantes. Se debe sumergir un paño suave o una gasa de algodón en leche entera fresca y aplicar con cuidado a la zona lastimada. Hacerlo durante unos 20 minutos, y posteriormente enjuagar con agua fría.
Té helado: preparar una olla grande de té de manzanilla, dejar enfriar por completo y de preferencia agregar algunos hielos para apresurar el proceso; ungir las zonas afectadas con una esponja suave o toallita. Si resulta más práctico, se puede llenar una botella con atomizador y rociar el té.
Aloe vera: además de proporcionar un alivio relajante, también puede ayudar en el proceso de curación. Aplicar en las zonas afectadas según sea necesario. El gel extraído directamente de la planta de aloe funciona mejor.
Pepinos: Esta legumbre calmará el ardor y restaurará la piel. Licúalo hasta obtener una consistencia suave o coloca directamente las rodajas sobre la piel.
Yogurth: una compresa de este producto es una capa de proteínas, la cual ayudará a disminuir el calor en la piel y mantendrá la humedad natural, úntalo en tu piel y luego lava con agua fría.
Vinagre: su contenido en ácido acético alivia la comezón, ardor e inflamación en la piel. Rociar encima de las áreas afectadas para aliviar la comezón.
